miércoles, 23 de marzo de 2011

Mi gran dilema

Días como hoy tengo un gran dilema. Cuando estoy en Madrid y empiezo a quedar con mis amigos (nunca da tiempo a ver a todos los que querría), ver a mi familia, estar en casa y que me mimen, acercarme a mi casa y decidir cosas para la obra, todas las cosas que hay que hacer, todas las cosas que me dejo en el camino cada vez que hago una escapada a Madrid...no me quiero volver, aquí estoy muy a gusto, tengo ganas de estar aquí viendo cómo va cambiando mi casa, quiero tener tiempo para ver a mis amigos sin hacerlo deprisa y corriendo...

Pero entonces vuelvo a Turin, allí mi vida es genial, es lo que tiene un año sabático. Vivir con Guillermo, nuestra casita, estar en el centro, tener planes tan a menudo, tener un trabajo cómodo, en el que no madrugo, aprender otro idioma (por fin), tener a mis amigos (mi familia) tan cerca todos los días, saber que si quiero salir a dar una vuelta, cualquier día, puedo llamar a alguno e irnos a probar el helado del mes, cenar en casa y ver una peli con 3 o 4 cuando no nos apetece salir o no quiero estar sola, que suene el timbre y aparezca alguna a media tarde para lo que sea, hacer planes de maratón de Pretty, organizar miles de viajes imposibles (y los posibles también)...

Cada vez que estoy en Turin y me surge un viaje a Madrid, no me quiero venir, no quiero dejar mis cosas de allí; pero entonces llego aquí, y cuando me tengo que volver y me dejo tantas cosas a medias, tengo ganas de quedarme más.

Pero esta vez, a pesar de la obra empezada y todo lo que me ha cundido el tiempo, a pesar de que me quedaría más por aquí, tengo un motivo que me hace querer volver más fácilmente, lo primero que ayer hablando por skype, vi a mis amigos cenando en mi casa y viendo una peli, y me apeteció estar allí con ellos, la segunda (la fundamental) esta vez Guillermo no está aquí conmigo.

Mañana estaré allí para disfrutar los dos meses que me quedan (tan poco tiempo!!), en junio estaré aquí para ver cambiar mi casa, para hacer planes con más calma. ¿No es genial tener dos vidas y que las dos me gusten tanto?

domingo, 6 de marzo de 2011

Erasmus

Sí. Tengo el blog muy abandonado. También es posible que sea debido a mi temporal (que no temporada) de exámenes.

Hoy quiero hablar de una injusta creencia o cliché que mucha gente cree:

"¿Te vas de Erasmus a Italia? ¡Entonces te regalan los aprobados!"

A eso digo: "Mira bonita pero ¡NO!".

No se muy bien de donde viene esa creencia de que a los Erasmus nos lo regalan todo. Que sin estudiar tu vas, y por el sagrado arcoiris de las hadas y los gnomos, y sin más que eso apruebas.
Pues no se para el resto de estudiantes (de Italia u otros paises), pero de los que yo conozco, no es así.
No puedo negar que si estás en el límite entre aprobado o no hagan la vista gorda, o mejor dicho, no les importe aprobarte. Pero de ahí a aprobar porque sí... no.

He tenido 7 exámenes ya, de los cuales, 2 han sido de recuperación. Sí, de recuperación. No importa cómo de grande pongas la palabra ERASMUS en el examen, los profesores simplemente no lo ven.

Sólo quería hacer saber que irse de Erasmus no es solo diversión y ya. No supongáis que se aprueba por respirar, o sonreir, o poner morritos al profesor (dejemos lo del escote porque eso no funciona [chicos]). Hay mucho curre detrás y muchas horas encerrado.

Os dejo que tengo que estudiar.