La distancia es una mierda (perdón por la expresión). La distancia lo complica todo y hace inmanejables las cosas. Desde la distancia no se pueden tratar, ni hacer las cosas como si estuvieras allí.
Ayer precisamente surgió un debate sobre que deseo pedirías si te pudieran conceder un deseo y a parte de mi lógica aplastante de "pedir tener un deseo al pedir un deseo", estaba la siguiente teoría: "Con teletransportarse lo consigues todo". Y ciertamente lo consigues. Lo que quieras lo tienes al alcance de tu mano (más bien al alcance de donde te hayas teletransportado). Incluso aunque no todo todo lo pudieras conseguir, las cosas más importantes sí. Te ahorras un viaje pesadísimo, si se te olvida algo en algún sitio lo coges sin problemas, por no hablar de los retornos a casa después de salir que siempre son un peñazo.
En mi caso, con proyectos pendientes en Madrid, sería la solución perfecta. El tiempo y las complicaciones que ahorramos son impagables.
No se muy bien a cuento de qué viene este post, pero me he acordado de la conversación de ayer y me ha parecido oportuno contarlo ahora que estamos en la distancia.
No hay comentarios:
Publicar un comentario